Ayer miércoles el día amaneció nublado y con una temperatura fresca en el casco urbano de Riohacha, este panorama después se tradujo en un torrencial aguacero que duró unos 20 minutos aproximadamente. Sin embargo, solo bastó ese corto tiempo para que una vez más los ciudadanos se quejaran por las calles inundadas que no permitían el libre tránsito.
En el sector del Mercado Viejo, un manjol destapado se convirtió en un improvisadoalcantarillado pluvial que recogía los litros de agua que caían en las calles. Para los peatones era difícil cruzar, tuvieron que empaparse el calzado y parte de su ropa para llegar a su destino. Al escampar, el agua lluvia había creado un pequeño jagüey en una zona que proyecta ser la cara comercial del Distrito Especial Turístico y Cultural.






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