viernes, 19 de agosto de 2016

30 años de servicio del desarrollo en La Guajira


Con actividades culturales, feria de unidades productivas de pobladores rurales y reconocimientos a personas que han contribuido a su crecimiento, el Centro Agroempresarial y Acuícola del SENA en La Guajira, celebró tres décadas de presencia en el departamento.

Fonseca (La Guajira), 26-07-2016-  En 1.986 se dio apertura a la única sede de la Entidad en La Guajira especializada en formación agrícola y agropecuaria. En ese momento llevaba por nombre, Centro Modular de Fonseca.

Inicialmente se impartía formación de cursos cortos en confección, mecanografía y tractorismo,  dirigidos al talento humano de la mina del Cerrejón y otras pequeñas empresas del sur de La Guajira.

Con tan solo un año de operación, la sede ofertaba los primeros programas técnicos en producción pecuaria, acuicultura, agricultura, ganadería, mecanización agrícola y producción de especies menores; todos orientados a atender la demanda de formación de los sectores productivos y económicos de la región. Así mismo, dos programas de formación a distancia como contabilidad y electricidad.

Según un informe del 2015 de la Cámara de Comercio de La Guajira, el primer eslabón de la economía en el departamento está representado por la minería, seguido del sector agropecuario. De esta manera este Centro de formación del SENA ha venido jugando un papel importante y estratégico para el desarrollo y la generación de empleo en esta región de la costa norte de Colombia.
“Tal ha sido el crecimiento que en la actualidad tenemos 28 programas de formación tecnológica con registro calificado y más de 45 programas técnicos para atender la demanda de formación en agroindustria, comercio, turismo, construcción y agropecuaria”, aseguró Ángel Maestre Peralta, Subdirector del Centro Agroempresarial y Acuícola.

Durante el 2014, este centro de formación inauguró dos subsedes con el fin de ampliar su cobertura y llegar con oportunidades de inclusión, formación y emprendimiento a los municipios de Uribia y Villanueva. Allí se forman más de mil aprendices en carreras técnicas y unos 6 mil en cursos cortos al año.

Actualmente, la Entidad a través del Centro Agroempresarial y Acuícola llega a 15 municipios de La Guajira. A la fecha ha formado más de 25 mil personas en programas técnicos y tecnólogos y cerca de 45 mil en cursos complementarios, principalmente a población vulnerable e indígena.

“Reconocemos al SENA como una entidad de prestigio y calidad, es ejemplo de buenas prácticas y experiencias que aportan soluciones en materia de formación y autosostenibilidad para los guajiros que quieren progresar y emprender”, comentó Jorge Cerchiaro, Alcalde del municipio de Barrancas.

Con oportunidades para el campo, se construye un país en paz

Para impulsar el sector piscícola en la región, el SENA en Fonseca, puso en funcionamiento la Unidad Acuícola RAS (Sistema de recirculación de Agua) con equipos de última tecnología que permite el ahorro de agua y la producción de 2.800 kg. de pescado de diferentes especies cada ciclo de cuatro meses.

Es por esto, que este centro de formación tiene proyectado formar al año, más de 600 aprendices en acuicultura, otros 1.000 en cursos cortos relacionados al área y fortalecer a 100 productores y 15 asociaciones de acuicultores en La Guajira.

Por otro lado, el centro en alianza con la Gobernación del Departamento, desde el 2014 viene ejecutando el proyecto de fortalecimiento ovino-caprino para La Guajira.  A la fecha se han formado como técnicos en producción ovina más de 600 indígenas y campesinos.

De igual forma, se construyó un aprisco para la cría y levante de razas ovinas con capacidad para 1.000 animales.  Se han fortalecido más de 150 unidades productivas ovinas en Uribia, Manaure  y Maicao con formación, dotación de infraestructura y especies menores.

El Centro de formación viene liderando programas de formación especializados en la recuperación de campo y buenas prácticas agrícolas para atender población derivada del posconflicto en el departamento.


El legado de Juana
Juana llegó a la entidad en el año de 1.987, junto a un grupo de 30 mujeres que querían construir un proyecto de vida. “Yo sabía coser, pero era empírica, quería formarme, pero el tiempo y la edad no me lo permitían, en ese entonces ya estaba por cumplir los 40, con dos hijas, todo era difícil hasta que conocí el SENA”, cuenta esta mujer que empezó su historia en la entidad siendo aprendiz en confección y fue una pieza importante en el crecimiento del Centro Agroempresarial y Acuícola de Fonseca.

Con un manojo de ilusiones y con la valentía que caracteriza a las mujeres del sur de este departamento, Juana Castañeda junto a sus compañeras construyeron el camino que en adelante otras mujeres recorrieron, “En esa época los hombres eran muy reacios a que la mujer saliera, estudiara o trabajara, fue un desafío para mi, para mis compañeras, romper con ese prejuicio.  Recuerdo que involucramos a nuestros esposos con integraciones, tardes de café y almuerzos, así logramos terminar nuestra formación”, relata esta mujer, entre risas y orgullo.

Así, esta aprendiz, carismática y aguerrida, empezó a devolverle a la entidad todo lo que había aprendido.  Al año de egresada, se convirtió en instructora de bordados a máquina, luego impartió formación en el programa técnico en confecciones, el cual lideró por 15 años.  “Tres generaciones de una misma familia han pasado por mis manos, la señora Balasnoa Parody, su hija y su nieta, a todas les enseñé a coser y ahora tenemos una empresa familiar”, dice.

La mitad de su vida la ha vivido en el SENA,  27 años de los cuales se profesionalizó como psicóloga gracias a las oportunidades que la entidad ofrece a sus funcionarios y logró darle estudio a sus hijas.  “Estudié fisioterapia gracias al trabajo que tiene mi mamá,  sé los sacrificios que hizo, pero también sé que es muy feliz” , comenta Laura María, una de sus hijas y quien actualmente se forma con el SENA en el área de calidad.

Juana oficializa su proceso de pensión en el mes de agosto, “Lo que no me dio mi papá me lo dio el SENA, hizo que mi vida cambiara totalmente, tengo dos hijas profesionales y pude dejar un legado en la entidad que difícilmente se puede olvidar.  Ahora me retiro pensionada, feliz, realizada como mujer, como profesional y como madre”, concluye Juana.

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